domingo, 27 de abril de 2008

4 ETAPA...cuarta vida...





Después de la llegada de la tercera etapa, como todos los días, celebramos nuestro triunfo sobre los elementos, sobre nosotros mismos...cuando llego a la tienda, siendo el último en llegar, una sensación de "estar todos en casa" nos envuelve; nuestra pequeña haima es nuestra casa y los que las habitamos una familia.

Todos nos preocupamos por todos. Llevo 25 años haciendo todo tipo de pruebas deportivas, en esta es la primera en la que tomo conciencia de que cuando alguien pregunta a alguien se alegra de "verdad" del resultado, sea cual sea; en otras competencias (nunca mejor dicho) se nota, demasiado a menudo, una sombra. Sería algo así como "te pregunto, porque lo que realmente es que me preguntes". Esta es otra historia. El ego desaparece en el desierto

La haima está muy tocada; Gerardo y Fran tienen unas ampollas descomunales, las de los demás son enormes...pero las de ellos. Además Fran tiene una rodilla muy jodida.

La noche antes del gran día...
Una vez que la tarde se convierte en noche, que el sol se ha despedido de la forma en la que lo hace en el desierto, nos metemos en los sacos, hace rato que las haimas cercanas guardan silencio. Antes que otros días, el silencio se apodera de la haima número 6. De nuevo la sombra, la sensación de que, como cada día, nos enfrentamos a un reto mayor...esta vez es, simplemente, lo que un tipo dijo mirando el road book: "esto es una salvajada".

No hemos cerrado ni siquiera los ojos cuando empieza la fiesta. De repente, mientras intentamos reponer fuerzas, se despierta la tempestad. Los faldones de la tienda producen una especie de estampidos; nos encerramos en nuestros sacos, nada puede quedar fuera, la arena lo inunda todo, la sentimos golpear en nuetros cuerpos. Todos estamos callados, pero nadie duerme, todos tenemos el mismo pensamiento: "van pasando las horas y la tempestad no amaina y nosotros sin dormir...mañana 76 kms...y sin dormir...van pasando las horas. A las 4 me levanto, no puedo más, necesito desaguar. El espectáculo es impresionante, la noche cerrada, el viento ensordecedor; mi frontal alumbra tiendas que están tiradas en el suelo, los habitantes se han quedado dentro y parecen amortajados.
La arena golpea sin piedad; como vino se fué, el silencio se adueñó de todo; pudimos dormir una hora sin viento y sin ruido. Los termitas se despiertan temprano...Hillaaa, hillaaaaa, vamos vamos...el día es luminoso...Me salgo de la tienda, como todos los días, a ver la puesta de sol. El sol me da energía. Estamos literalmente cubierto de arena, las esteras están debajo de una capa de tres cm de arena. Pienso en que, normalmente, cuando haces una prueba esás una semana antes cuidándote mucho, alimentándote y durmiendo...hemos hecho 112 kms en los tres días anteriores, no hemos dormido esta noche y tenemos por delante 76...una cosa es decirlo y otra sentirlo y vivirlo allí. Como decía un francés, una cosa es hablar del sufrimiento y otra vivirlo.

Nos vamos acercando a la salida, Patrick Bauer, encima de su todo terreno nos alienta, nos llama a cordura??? en la subida al Jebel que tenemos que sortear a los 7,5km. Aplausos para los que se han tenido que retirar. Miro las getas del personal, en realidad, es lo más parecido a un montón de piratas. A mi lado tengo a Paco el de las Flores, Paco es un tío fantástico, tiene una floristería en la plaza de la Alfalfa en Sevilla, me preocupa. No come bien, su cara ha cambiado mucho en tres días, está demacrado, su voz es más débil...pero no veas como anda. Se le ve con un gesto que no le va nada, un gesto grave...en realidad todos lo tenemos...soy, somos muy conscientes que nos enfrentamos a algo muy serio. Esta prueba lo es descubrimientos, te descubres a ti mismo haciendo cosas que en ningún otro sitio harías.

Suena ACDC y la canción autopista hacia el infierno suena más fuerte que nunca, al menos eso me parece...nunca antes me había parecido un titulo de una canción algo tan real.

La hora de la verdad...
"si uno es consciente puede llegar a sentir aquellos momentos que son los de la verdad"

Empiezo a trotar suavemente mientras el piloto loco nos da las pasadas a las que nos tiene acostumbrados. El personal se lo toma con calma, hay mucha tela que cortar, nunca mejor dicho.

Una extensión plana nos prepara el camino para lo que será uno de los momentos de la verdad: la subida al Jebel El Oftal. Al doblar una colina lo veo, es, simplemente imponente...Fidel me había dicho el día anterior que hay gente que había abandonado en su base, hartos de sufrir y sin pasar la prueba de su conquista.
La subida es de arena, veo a la gente que me precede como hormigas, una larga fila de hormigas. la pendiente es del 25%, si lo unes al calor que pega fuerte, al terreno de arena en el que te hundes, el resultado es un coctel variado que te va minando. Lo peor es saber que después de ese rejoneo te quedan mucho por patear.

Se acaba la arena y empezamos a escalar por roca, nos habían pedido paciencia, pero hay gente que no la tiene. Se empieza a forma otra fila de gente que asciende por debajo y por encima nuestra. Se producen desprendimientos de rocas que hacen que la peña se cabree; una roca muy grande empieza a rodar y no se lleva puesta a una americana, de las que no tienen paciencia, de milagro. Vamos subiendo, lentamente, hay momentos en el que tienes que empujar al que tienes delante por el culo, al igual que te empujan a ti.
Llegamos a una zona en la que, a nuestra derecha, está un barranco casi vertical, es una duna de arena que ha tapado a la roca,; nos han puesto una cuerda para que nos agarremos, más que otra cosa para darnos seguridad y que nadie haga "vuelo sin motor con mochila" una nueva modalidad que, afortunadamente, sólo ha quedado en el nombre.

Llego a la cima y me siento bien; ahora toca la bajada, muy técnica. El paisaje es espectacular, vamos bajando por una vaguada que parece el corazón de la tierra; intento hacer una foto y casi me despeño...nada de fotos...mucha concentración...es lo que hay.

Al acabar de bajar nos espera una zona de dunas y, por fin, el CP1 sólo llevo 12,5 kms y me parece que he nacido en la carrera!!!.
Después de respostar aparece una extensión de unos 8 kms en línea recta. El viento es suave, de vez en cuando aparece una nube de arena que azota y se marcha como ha venido. Mi objetivo es, como siempre, llegar al siguiente punto de control. Voy avanzando a mi ritmo, los pies están muy, muy calientes, siento como si me ardieran.
Llego al CP2 km 23 es una especie de oasis enmedio de una garganta impresionante, algunos árboles. Decido comer, pero hay que pararse; he decidido que comeré mi preciado tesoro. En el capó de un todo terreno pongo mi mesa; mi botella de agua que me acaban de dar que está un poco menos caliente, mi paquete de jamón de 100 gramos (pata negra) y 50 gramos de chorizo ibérico, cuando corto los paquetes al vacío, el olor lo llena todo. Saboreo cada pedazo; siento un lametón en la pierna. Un perro negro y delgado ha olido mi tesoro. Se sienta con la paciencia del que no tiene prisa. Cuando me doy cuanta he sucumbido a esa mirada, le doy un trocito, su mirada se ilumina, este no ha tomado en su vida nada igual...de repente tomo conciencia del momento, allí estoy, en medio del desierto compartiendo mis pocos gramos de jamón con un perro cuya mirada me llega al corazón. Cuando acabo le doy a chupar el aceite de las bolsas y le doy las mijitas de picos que han quedado. Lo dejo para que siga con sus asuntos...

Hay que seguir...me pongo el equipo, a mi lado está la pareja de franceses, uno es ciego y el otro lo lleva de una cuerda, se están peleando, no sé lo que dicen pero el ciego está tumbado y el otro le está gritando, parece que están pasando una pajara conjunta...
Miro el road book...ahora toca lago seco...joder con los lagos secos...que se llamen lagos es lo que más que jode...

Este sí que es un lago seco y no los que he pasado...voy solo, los que van delante son hormigas igual que los de atrás, el sol pega de verdad, creo que son las 16 horas. Voy un poco grogui, me doy cuenta porque , de repente me asusto, desde un todoterreno un tio me graba, no sé cuanto tiempo lleva el coche siguiendome, no lo he oidio llegar y eso me dice que voy regular...Esta prueba tien caducidad hay que llegar al CP3 antes de la una de la madrugada...
Al pasar el lago empiezan las subidas...

La subida al Jebel Ras Kermouna...
Empiezo a subir, he pillado a un tipo que va muy tocado, me pongo a su lado un rato y lo dejo atrás, lentamente voy subiendo pisando donde han pisado, subendo la escalera que se ha construido con el paso de los participantes. Me viene a la cabeza la imagen de la llegada, una fuerte emoción empieza a subirme por la garganta, me obligo a pensar en otra cosa, la esperanza puede matar (frase de Morgan Freeman en la peli cadena perpetua), no me permitiré pensar en ello hasta que haya superado las duras pruebas a las que me enfrento.

En lo alto del primer jebel un tio me señala la cara y supongo que el chorizo me ha dejado alguna marca, pero no es chorizo, me sale sangre de la nariz, la arena hace que nos sangre...veo las gotas caer en la arena...sangre y arena...sudor...vamos para abajo...

Atardece, la luz del atardecer imprime una mágica expresión a cada roca, a cada montículo da arena...es espectácular, vistas que hacen que duela el corazón. Sigo subiendo. En una de las curvas dejo la línea de piedras y sigo unas pisadas duna abajo, la pendiente es muy pronunciada, de repente me doy cuenta de que me he despistado, las pisadas se desvanecen, siento un vacío en el estómago, vuelvo por mis pasos, la subida es penosa, a cuatro patas, el corazón me late fuerte, veo a alguien en la cima, los sigo, me dicen algo que no entiendo...decido que no me quedaré más solo, la noche se viene encima...no me ha gustado la sensación...

Me junto con tres catalanes y decido que no los perderé de vista...
Hablar con alguien me hace bien, seguimos rumbo al CP4, la puesta de sol es preciosa, llegamos al CP4 nos dan una luz química para ponerla en la espalda. Los frontales nos alumbran el mundo a nuestros pies...seguimos avanzando...rumbo al CP5...estamos en el km 46, nos quedan 30...me siento fuerte...esto marcha, voy marcando el ritmo y de vez en cuando aminoro porque dos van muy jodidos...

me he dado cuenta de que este post es enormeeeee, lo que queda de etapa lo dejo para otro día...

Sed felices, o al menos, intentadlo...

8 comentarios:

irishdecai dijo...

Gracias.

Monik dijo...

Después de haber leido todo...Me quedo sin palabras!!

Emocionante!!

Un saludo!!

Furacán dijo...

Fantástico! La anécdota del perro preciosa, vaya suerte que ha tenido jajaja
Esto de los blogs está genial, había visto muchas imágenes de Sables y los reportajes de eurosport pero poder leer una crónica así tan detallada y tan personal me está encantando. Ya estoy esperando la 2ª parte del post.

Un abrazo!

sylvie dijo...

Dios...qué duro!!!

Ya imaginaba que ahí no iba gente muy normal del todo...pero hasta un ciego!!!...yo alucino en colores!!!...

Me dejaste sufriendo, chiquillo...espero no tardes en contar esos 30kms que faltan!!!

besitos.

paco Montoro dijo...

Runner 46 kms apasionantes, cuéntanos el resto amigo. Saludos

Cristina dijo...

GUAU!!!!

Granpost! Gran vivencia Una pregunta:

¿Escribias en alguna libreta mientras estábas alli o bien has vuelto a revivir esos días? Francamente lo clavas.

SAludos

cRis

runner48 dijo...

Cristina: la mejor libreta es tu memoria, el recuerdo de lo que nos impregna...que mejor libreta...

merak dijo...

mierda!! lo has cortado en lo mejor mamonazo!!