miércoles, 23 de abril de 2008

Tercera etapa...tercera vida...

Tras un sueño profundo me despierto, como todos los días, cuando nadie se mueve en mi haima. Como cada día repito el ritual: me alejo de las haimas y siento la fuerza, la energía salvaje del lugar. No hace viento, otra mala señal, si no hay viento te cueces. Me consuela pensar que el tiempo cambia en un segundo en estos lugares.

Siempre he creido que la felicidad es algo especial, algo que se saborea en cada cosa; podría poner muchos ejemplos en la que eres autoconsciente de que la experimentas. Saboreo mi capucchino caliente, mirando la salida del sol ¿se puede ser más feliz?. Mis cosas están fuera cuando vienen los termitas gritando y metiendo bulla...ya no me cojen por sorpresa.

La etapa de hoy me impresiona, es una etapa psicológica, además de llevar en el cuerpo las dos anteriores eres consciente de lo que te queda, esta es especialmente dura. 40,5 kms en los que hay muchas dunas y arena de la que te va minando.

Patrick Bauer nos anima, nos dice que hagamos el favor de tomarnos todas las pastillas de sal que nos digan en cada CP; nos pide aplausos para los que han abandonado. Nadie sabe mejor que nosotros lo que puede significar tener que abandonar. Antes de la prueba he comtemplado esa posibilidad; pero durante la prueba me doy cuenta de que no lo he pensado ni una sola vez.

Salimos, de nuevo el piloto nos da unas pasadas trasversales que son una maniobra prohibida para cualquier piloto sensato. A menos de 25 metros del suelo, con las térmicas que se producen es, simplemte, una salvajada que nos pone a mil, nos sobrevuela una y otra vez, la avioneta cesna hace lo propio, pasa rasante una vez, me coje desprevenido y casi me agacho.

Pronto llegan las dunas, me encuentro a Fidel, el maestro, 65 años, 8 ediciones de sables. Me pego a su rueda, anda muy, muy ràpido, me enseña como subirlas, como saber por donde tengo que ir. Es un tipo pequeño, en su Bañolas natal vende flores en la plaza del pueblo. Al preguntarle como llegó a sables, me cuenta una historia familiar en la que sus hermanos murieron por causa de una acumulación de ácidos en sangre, le dijeron que tenía que hacer deporte y bien en serio que se lo tomó. Me cuesta seguirle el ritmo, es infernal, me ego se arrastra por el suelo, joder tengo 49 años y él 67 y no tengo cojones de seguirle en las subidas a las dunas...esto es sables, una nueva leccion de humildad.

Las dunas nos van castigando, más y más, me doy cuenta de que afloja y yo con él, le sigo como un perrillo fiel, donde él pisa yo lo hago, llegamos al CP1 llevamos solo 13 kms y las dunas siguen, dunas tranversales que se me hacen más ligeras porque me harto de reir con el humor catalán del tipo. Vamos pillando gente que va lista de papeles...En el km 20 aparece una mole, un Jebel impresionante, es una montaña enorme de piedra suelta y arena dorada como el sol que la baña. Se me ha metido algo en un ojo y lo llevo llorando, por una vez no es la emoción la que me hace llorar; cuando llegamos arriba Fidel se queda arreglando su equipo le digo que voy a seguir despacio, no es cosa de plegarse a la carrera de nadie...la bajada es impresionante, muy técnica, veo un tipo medio despeñarse por ella, se levanta como un resorte se toca y se descojona de risa, creo que es suizo.

Empieza una larga cambiada de terreno, llano y pedregoso, al llegar al CP2 el medico me señala / dedos, siete pastillas de sal, temeroso le pregunto cuantos grados y me dice 49 y 13 % de humedad, es lo más parecido al infierno en la tierra, me dan 3 litros de agua en vez de 1,5 la cosa apunta mal, quedan muchos kms aún...

El calor golpea como una losa, y otras losas viene a mi mente, cuando me arrepiento de haber dejado a Fidel atrás, mi mente empieza a irse, el esfuerzo, el cansancio llaman a otras losas, momentos difíciles de mi vida van aflorando; me doy cuenta de que ese nos es un buen camino, pero como aquel que se acerca a un abismo sin poder ir en la direccion contraria me voy sumiendo en la parte oscura que todos tenemos. Pasan algunos kms y, de repente, enmedio de la nada sopla una brisa, caliente y suave que me hace despertar, se me antoja que es la brisa la que me rescata la que me saca de ese mal momento, es una pájara fuerte; me doy cuenta de que mi ritmo ha bajado.

Llego al CP3, allí vuelvo a la realidad, los fantasmas se alejan, me echo agua en la cabeza, me mojo el buff del cuello, me doy unos cuantos golpes en la cara para espabilarme, me chuto un gel, y impongo un ritmo vivo. El terreno es llano pero arenoso, te humdes sin remedio. Lo tengo casi en el bote, pero el tiempo pasa y la meta no llega, unas formaciones arenosas se adornan con unos pequeños arboles que dan sombra, veo algunas personas que han sucumbido a la tentación, están tumbadas a la sombra, si lo hago no respondo cuando me levantaría.

Por fín veo la meta, una enorme alegría me embarga, los pies e stán al rojo vivo, noto las ampollas; de repente lo veo pasar como un cohete; Fidel se pone a mi altura, me sorie y mete el turbo. Entra 500 metros antes que yo...el ser humano es increible, la bandera con sus tres nietos, la única bandera que le merece la pena llevar, ondea al viento.

Cuando llego a la haima, mis hermanos se alegran y yo con ellos que un día más hallamos conseguido hacerlo...me curo las ampollas y me voy al telefono, con la foto delante de mis seres queridos, un nudo me atenaza la garganta. Como cada día mi ración de energía se completa: telefono, mail que mando y mails que recibo...después viene comer y beber.

La esencia del ser humano, lo primordial, es la expresión máxima de estar aqui y ahora, de sentir y vivir sin preocuparse más que de sobrevivir...Estamos contentos por lo que hemos hecho...pero mañana viene la etapa en la que se decide si uno es capaz de conseguirlo o no: 75.5 kms, la noche...pero eso es otra historia...

Salam aleikum

Sed felices o, al menos, intentadlo...

10 comentarios:

Sylvie dijo...

Joder...ahora me has dejado con ganas de leer la etapa de los 75kms...

Estoy flipando con el Fidel...qué cañero!!!...sería el participante más mayor?...(simple curiosidad).

Lo que no acabo de entender (perdona mi ignorancia) es lo de las pastillas de sal...¿así se evita la deshidratación?

Qué barbaridad de calor!...es realmente impresionante que seais capaces de conseguir recorrer el desierto en circunstancias como esas. Me quito el sombrero, de verdad.

Besitos y a ver si me entero a tiempo de la siguiente etapa.

Cristina dijo...

Indescriptible lo que siento al leerte. OS VEO!

Fantástico

Cris

irishdecai dijo...

vamos a por los 75,5 compañero que suspense.

runner48 dijo...

La participante mayor fue una japonesa 71 tacos...y dos grandes ovarios (con perdón)

Sylvie dijo...

Y sin perdón, Runner...eso es tenerlos tamaño balón!!!!!!!!

flipo.

paco Montoro dijo...

Runner durísima jornada la que has narrado, digo lo mismo que Sylvie...me quedo con las ganas de leer esa apasionante etapa...te esperamos. Un saludo

runner48 dijo...

Las pastillas de sal son, absolutamente, necesarias en el desierto, allí en pocos minutos, al pasar por una hondonada que hace efecto de horno, puedes deshidratarte y tener un golpe de calor...es por eso que debes tomar, además de los suplementos de sales minerales, CLNA puro y duro en pastillas...

Furacán dijo...

Aunque suene repetitivo, impresionante!
Ya estoy deseando leer la crónica de la etapa grande

PILTRAFAS dijo...

Leerte es volver al desierto, volver a sentir, volver a emocionarte. Y recordar como tu dices, aquellas "lagrimas calientes recorriendo las mejillas".
Un abrazo hermano

merak dijo...

después de leer esto, se me antoja imposible hacer 75kms!!!
abrazos