
"el hombre prudente es como un alfiler: la cabeza le impide hundirse hasta el fondo"
Levenson
Como dice mi buen hermano Javi Subías y la tradición de la filosofía peremne, cada acto, cada hecho se sustenta en los anteriores, es consecuencia de cada uno de los pasos que hemos dado en el pasado. Esta carrera ha quedado incompleta, una obra inacabada. De vez en cuando la realidad nos hace recordar que no hay regla sin excepción. Llevo muchos años corriendo y esta es la tercera vez que me retiro de una prueba. No estoy contento pero sí satisfecho por haber tomado la decisión en el momento oportuno.
Toda obra quiere ser acabada, como un cuadro que está torcido y pide a gritos que se le enderece, como el río que viaja para completar su vida en el mar, de esta manera la Trans será una obra que habrá que concluir en la próxima prueba.
Esta es la crónica de una dura prueba...
"¿que sentido tiene correr cuando estamos en la carrera equivocada?"
Salimos a las 00.00 horas del viernes al sábado, los primeros kilómetros son de playa, delante de mí una larga serpiente de luciérnagas rojas parpadeantes, las luces traseras titilan en la oscura noche, me acompaña francisco un ceutí que conocimos en el aeropuerto de Sevilla. Vamos trotando cómodamente sabedores de que es sólo un calentamiento. Las estrellas brillan en el cielo y las olas luchan por mojarnos los pies. Salimos de la playa y nos introducimos en el cauce de un río, a la salida de este nos meten por un barranco que empieza a subir.
Me doy cuenta de que el pulsómetro no me funciona, lo reinicio y nada, buen momento para acabarse la pila...no me planteo encender el gps ya que quiero reservarlo pues sólo tiene 13 horas de autonomía, voy sin referencias de pulsaciones. Todo el mundo tiene una limitación por edad de pulsaciones, en mi caso tengo instrucciones de mi cardiólogo en cuanto a las zonas cardíacas de seguridad, no puedo pasar de 175 siendo 165 la zona alta segura. En las zonas altas, la tensión se eleva y se queda allí sin ningún síntoma lo cual se convierte en peligroso.
Empiezan las subidas fuertes, y soy consciente de que son las menos fuertes de las que tendré que pasar, el terreno es muy accidentado, tengo que tirar de un pequeño grupo, ya que voy en cabeza, para contactar con el grupo de delante. Piedra suelta y resbaladiza, la concentración es alta, eso o romperte la crisma.
Subidas y más subidas, con poco respiro. Llegamos a primer control en el km 35, amanece, hace un frío que pela, los paisajes son impresionantes...subida...y más subidas me he puesto el gps y tengo feed back de las pulsaciones, lo que veo no me gusta, en algunos repechos fuertes estoy en zona límite, la cosa empieza a no gustarme. Me encuentro bien físicamente, recupero muy bien en las pocas zonas de respiro o cuesta abajo. Pero las pulsaciones vuelven a subir en algunos repechos. Pienso en que a partir de las presas empieza las subidas duras de verdad, la duda empieza a asaltarme. No hemos visto a nadie de la organización en todo el recorrido, si te pasa algo en medio del momte y más si vas sólo, nadie te encontrará...otra subida 173...me cago en la leche...
Después de 12 kilómetros de subidas y bajadas y de tortura psicológica, de lucha entre seguir para ver si mejora el cardio...¿pero si falta lo peor?...
En el kilometro 45.5, punto en el que la prueba se internaba en la enorme subida hasta el 81, decido abandonar, aprovecho que pasamos por una carretera, aviso a la organización y me vienen a recoger. Estoy tranquilo, me viene a la cabeza la frase que siempre llevo en la cabeza y que mi hija pequeña, Marta, me dijo cuando fui a Sables y me repite desde entonces: "Papá si te cansas, para"...
Retirarte cuando estás entero y fuerte es duro, muy duro...prefiriría tener un tobillo torcido o algo así.
He aprendido la lección con las carreras de montaña: no son lo mío, las pruebas que me van, y en las que mi cardio está como un reloj, son las de media montaña, tipo Ronda, las de alta montaña se han acabado para mí, no es un calenton después del abandono, es una decisión.
De todas maneras me lo he pasado genial, no me ha afectado el retirarme, me motiva más para la próxima prueba que es este mes en Ronda, 43 kms por la sierra de Ronda, en mayo los 101 en 24 horas en la misma zona.
Lo mejor...

Como siempre lo mejor de todo esto es la gente, me he reído hasta dolerme las mandíbulas, he tenido la oportunidad de conocer a gente estupenda, he aprendido de ellos y lo mejor los veré de nuevo pronto. Además de ir con mis hermanos de Sables, Manolo, Paco y Gerardo, he tenido la suerte de conocer a Jose, Jose Luis, Tino y Francisco.
Gracias a tod@s por las energías y fuerza que me habéis transmitido, pronto me harán falta de nuevo y seguro que me volverán a llegar.
Sed felices o, al menos, intentadlo...