domingo, 15 de junio de 2008

Apegos...déjate ir...

Existe una forna de cazar monos en la selva, se pone una caja con una ranura pequeña, justo para que entre la mano abierta del mono y dentro se pone un plátano: cuando el mono está hambriento encuentra la caja, mete la mano y coge el plátano, pero no puede sacar la mano porque su puño está cerrado alrededor de la fruta no se lo permite, para escapar basta soltar el plátano y dejarlo ir, pero el mono se apega a él y queda atrapado en la caja...
Es bueno recordar la historia del mono cuando nos apegamos a los distintos estados de la mente; cuando son agradables intentamos retenerlos y...se esfuman; cuando son dolorosos intentamos librarnos cuanto antes de ellos y...perduran. Ser testigo del fluir de nuestro ser es soltar el plátano...todo estará equilibrado entonces.
Ayer hice una hora y cuarto de dunas, no sabía como iba a responder, me sentí muy bien, la mochila con tres kilos ni la noté. Voy a mantener dunas, por diversión, al menos una vez a la semana.
Sed felices o, al menos, intentadlo...
PD. soltad el plátano si lo habéis agarrado, sed idiotas, para variar ;)
PD2 ¿quien es el guapo que se come un mono como el de la foto?

13 comentarios:

Sylvie dijo...

Yo nunca me comería ni a ese mono ni a ninguno (bueno, ni a ningún animal...vaya tontería digo)...

Muy buena la conclusión a la que llegas con la caza del pobre mono...hay que aprender a desapegarse de lo malo, que es lo que puede hacernos acabar sentir infelices.

Besitos.

Paco Montoro dijo...

A veces me cuesta olvidarme de las cosas malas o negativas, eso si cuando se me pasa, adios muy buena...Corriendo no tengo malos pensamientos y todo lo veo mas claro...
Las Dunas y tu sois tal para cual, bendita es tu suerte de estar un día por ellas...
Saludos

Francisco Castaño dijo...

Yo procuro ser optimista por naturaleza, pero cuando te aferras a algo a veces malo o a veces bueno, es muy difícil soltarlo, por algo dicen que venimos del mono.

Saludos.

sky-walkyria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sky-walkyria dijo...

que facil explicar una historia,
que bonito comprenderla,
que dificil abandonar un rico platano,
que complicado puede ser distinguir el platano de tu propia mano...

anitta dijo...

que buenos consejos nos das siempre
a mi me vienen de lujo

bss

la granota dijo...

¿Y si el plátano es de Canarias?

ELMOREA dijo...

Aleccionador sin duda. Cuantas manos cerradas, veo por todas partes...

Furacán dijo...

Muy bueno el ejemplo que pones. Pues es verdad, la cantidad de veces que nos comportamos así y casi nunca somos conscientes de ello.
En algunas ocasiones he tenido que estar mucho tiempo con la mano en la caja para darme cuenta, aunque claro como yo tengo mano de simio... :-))

Esther dijo...

Hola es mi primera visita por tu blog y decirte que a veces el plátano puede ser otra persona a la que te aferras aún a sabiendas que no te conviene... Si todos soltáramos todos los plátanos cualquiera que fuera su índole, seríamos más felices .Saludos

Monik dijo...

Lo mejor es no aferrarse a nada..ni esperar demasiado de nadie. Te llevas menos decepciones..

Besotes!!

mayayo dijo...

mantener? dunas? una vez a la semana?
Ayyy, con lo duele eso!

Tu has salido del desierto, Julio. Pero el desierto no ha salido de ti, definitivamente.
Y eso es bueno, creo, no? :-)

PD: Cambia las palabras "mono" y "platano" de tu relato por "persona" y "nómina" ¿Fascinante, verdad?

Wild Runner dijo...

Yo la historia no la veo tanto como "deshacerse de lo malo", sino justo todo lo contrario: saber deshacerse de lo bueno en algunos momentos.

El plátano es bueno, pero si te aferras a él caes prisionero ... Si quieres tu libertad has de irte sin el plátano ...

Todo es encontrar un compromiso. Renunciar a unas cosas para conseguir otras. Pero ... ¡¡¡hay veces que es taaaan difícil!!!

Saludos