
Al atardecer cuando el sol empieza a caer he acudido a mi cita con la arena; no estoy entrenando mucho pero no quiero perder el contacto con las sensaciones, las de hoy han sido estas...
La gente se marcha de la playa y yo llego,
algun@s me miran de una forma a la que ya estoy acostumbrado, me coloco la mochila, la ajusto y echo a correr. Sopla levante moderado, esto en esta tierra es vendaval en otras, el sudor no se nota, es como en el desierto, hay que beber bastante, la disciplina de beber no se pierde. Llego al Castillo de Urrutia y empiezo a coger dunas, el viento en la espalda, empiezo a sudar; al descrestar una de mis dunas preferidas puedo contemplar las piedras brillar, tengo delante un espacio lleno de reflejos, entorno los ojos y mi corazón se llena.
Paso entre las dos torres derruidas, énfrente el castillo de Sancti Petri, algún día algo de mí descansará en ese lugar.
Comienzo a subir y bajar, los lumbares me avisan que hay que fortalecerlos, si escuchas, oyes.
Me encuentro un pequeño conejo, está enfermo, ciego se asusta al sentirme, le queda poco tiempo de vida, me paro en seco, lo miro y una profunda tristeza me asalta; es el precio que hay que pagar por caminar por los senderos de la sensibilidad, su vulnerabilidad es la mía durante unos instantes, observador y observado una misma cosa. Lo veo marcharse entre las ramas secas y sigo adelante...ha sido un buen entreno, ha sido un buen día...
He pasado el día aprendiendo a pintar "estilo chino" me gusta mucho, he empezado por pintar animales, hoy he aprendido a pintar abejas, ranas, mariposas y mariquitas...me he divertido mucho...
Estoy tranquilo, todo fluye...
Sed felices o, al menos, intentadlo.